El recinto constituye una de las formas originarias de la arquitectura: delimitar, ordenar y dar sentido al espacio. Esta línea de investigación explora su permanencia a lo largo del tiempo, entendiendo el muro como un elemento capaz de establecer relaciones entre interior y exterior, entre lo público y lo privado, entre lo construido y el territorio. Una reflexión sobre los principios esenciales que siguen operando en la arquitectura contemporánea.